MISIÓN y VISIÓN

Misión:

Ofrecer un servicio eficiente que permita manejar la información contenida en sus colecciones a fin de contribuya al desarrollo de las actividades académicas, de docencia, investigación y extensión a la comunidad, a través de la optimización permanente de los recursos.

Visión:

Consolidarse como un sistema bibliotecario modelo en gestión del conocimiento, conformando un servicio integral de información, referencia e investigación, que apoye e impulse el desarrollo académico de los usuarios.

jueves, 8 de marzo de 2012

DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Mujer, tu valor sobrepasa y no se compara con toda la belleza de este mundo, porque Dios te vistió con esplendor, te dio encanto y hermosa que supera por mucho a cualquier cosa que existe en el Universo.

lunes, 30 de enero de 2012

BIBLIOTECARIOS: Adivinos o detectives

Será cierto esto?
BIBLIOTECARIOS: Adivinos o detectives
Palpar la gloria con los ojos del alma es la aspiración máxima del verdadero lector.
Rudenys Mujica

Siempre se ha creído q la labor de un personal bibliotecario es mística o como se presentan en muchas películas de misterio y magia, una persona viejita con grandes lentes con un pasado de mucho suspenso y terror capaz de lanzar hechizos con tan solo mencionar palabras claves de viejos libros empolvados.

Pero la gran realidad, que estos mitos y leyenda es solo ficción de la gran pantalla, que da un sentido equivocado de las funciones que se delegan dentro del área de aprendizaje. Otra las modalidades que se cree de un bibliotecario, es que son detectives, que  al momento que un usuario solicite un material bibliográfico, en ese momento el personal que  allí labora, se transforma en un detective de los libros en busca de la información del solicitante. De acuerdo con los escritores Marvin Klein y Maria de Tocci, la función de un bibliotecario “Es la cofradía que se gesta  a la sombra venerable de diversas lecturas y que hace del ojo la caja de resonancia de infinitas inquietudes” para entonces poder orientar, referenciar, asesorar e informar.

Cabe destacar que estudiantes manifiestan, que los bibliotecarios   están delegando sus funciones, para q les hagan las tareas o investigaciones a los alumnos; sin embargo; no es exactamente esa la labor, mas bien dar un asesoramiento técnico al estudiante o usuario de lo que se requiere.

lunes, 23 de enero de 2012

23 de Enero de 1958

El 23 de enero de 1958, un movimiento cívico-militar derrocó al gobierno de Marcos Pérez Jiménez, quien abandonaría el país con rumbo a República Dominicana a bordo del avión presidencial la «Vaca Sagrada». El antecedente más cercano de dicho acontecimiento se produjo el primero de enero del mismo año, cuando aviones de guerra surcaron los cielos despertando a toda Caracas. El asombro fue mayúsculo, incluso para los propios partidarios del gobierno, ya que hacía exactamente un mes, se había efectuado un plebiscito para prolongar el mandato de Pérez Jiménez, darle cierta solidez a su régimen y legitimidad ante las Fuerzas Armadas. Sin embargo, a pesar de que el alzamiento fue develado, a medida que se fueron revelando los nombres de los implicados se pudo apreciar cuán extendido y profundo era el malestar entre los oficiales de las tres fuerzas. Por tal motivo, aunque el golpe fracasó no fortaleció al gobierno, sino que aceleró el proceso de deterioro que terminaría 23 días más tarde con su caída. Esto último fue producto de una acumulación de oposiciones que, al final convirtieron el derrocamiento de la dictadura en una causa nacional.

Profundizando un poco en las causas que derivaron en la caída de Pérez Jiménez, hay que señalar fundamentalmente 2 aspectos. En primer lugar, la crisis militar, originada a partir de los mencionados sucesos del 1 de enero de 1958, los cuales trastocaron el poder absoluto que hasta entonces tenía el primer mandatario en el seno de las Fuerzas Armadas. En tal sentido, el alzamiento de los oficiales de la Fuerza Aérea en la Base de Boca de Río, cercana a la ciudad de Maracay y del cuerpo de blindados del cuartel Urdaneta de Caracas al mando del teniente coronel Hugo Trejo, produjo o evidenció una crisis de liderazgo en la institución castrense. En segundo lugar, la crisis política en el propio seno del gobierno producto de la descomposición y fraccionamiento del mismo a raíz del plebiscito de diciembre de 1957 y que originó 2 cambios de gabinete sucesivos, los días 10 y 13 de enero de 1958 respectivamente y la salida hacia el exterior de los personeros más cercanos a Pérez Jiménez vetados por las Fuerzas Armadas, Laureano Vallenilla Lanz, ministro hasta entonces del Interior, y Pedro Estrada, jefe de la policía política del régimen, la Seguridad Nacional.

A partir de los sucesos del 1 de enero y ante la manifiesta crisis política y militar del régimen perejimenista, comenzaron a publicarse diversos manifiestos en contra del gobierno tambaleante, firmados por hombres y mujeres representativos de diferentes campos de la actividad económica, profesional y cultural, así como pronunciamientos públicos de instituciones nacionales como el Colegio de Ingenieros, la Asociación Venezolana de Periodistas, federaciones obreras y sectores empresariales que hasta ese momento no habían manifestado abiertamente su repudio a la dictadura. Todas las acciones de calle en contra del régimen, tendrán su momento cumbre en la huelga general del 21 de enero, movilizada por la Junta Patriótica (unión de los diversos partidos políticos), junto a los estudiantes, empresarios y las masas populares, la cual tomó un carácter unitario que prestó el apoyo necesario a los oficiales alzados.

En la madrugada del 23 de enero, pese a contar con el apoyo de un importante sector de las Fuerzas Armadas, Pérez Jiménez decide abandonar el Palacio de Miraflores y trasladarse al aeropuerto de La Carlota (situado en plena ciudad de Caracas), para tomar el avión que lo conduciría a la República Dominicana. Al conocerse la noticia del derrocamiento, el pueblo se lanzó a la calle, saqueando las casas de los adeptos al régimen; atacando la sede de la Seguridad Nacional y linchando a algunos funcionarios.

Asimismo, destruyeron la sede y los equipos del periódico oficialista El Heraldo. Por otra parte, en pocas horas el Palacio de Miraflores se convirtió en el sitio de reunión de los sublevados y de innumerables dirigentes políticos y personalidades, quienes procedieron a nombrar una Junta de Gobierno Provisional que reemplazara al régimen derrocado. La Junta la constituyeron el contralmirante Wolfang Larrazabal como presidente y los coroneles Carlos Luis Araque, Pedro José Quevedo, Roberto Casanova y Abel Romero Villate. Al amanecer del día 23, los venezolanos celebran la caída de Pérez Jiménez, a la vez que protestan por la presencia en la Junta de Gobierno de Casanova y Romero Villate, reconocidos miembros del perejimenismo; los cuales finalmente fueron obligados a renunciar y reemplazados el día 24 de enero por los empresarios Eugenio Mendoza y Blas Lamberti.

Con el objeto de facilitar el trabajo de la Junta de Gobierno y restablecer la democracia en Venezuela, se designó también un gabinete provisional compuesto por juristas, empresarios y ejecutivos, reservándose a un militar, el coronel Jesús María Castro León, el ministerio de la Defensa. Posteriormente, la Junta de Gobierno convoca a elecciones para diciembre de ese mismo año; se liberan a los presos políticos en todo el país, se amplía la Junta Patriótica con representantes de sectores independientes, ratificándose en la presidencia de la misma al periodista Fabricio Ojeda; se abre el proceso de castigo a los personeros del gobierno perejimenista y regresan los exiliados. En esos días se iniciaba de manera definitiva, una nueva etapa en la historia de la Venezuela contemporánea.